Los siguientes destinos iban a ser pueblos del interior declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
El primero de ellos fue Andong al que llegué tras dos autobuses y cuatro horas de viaje. Las estaciones de tren o buses en estos pueblos del interior están bastante lejos de lo que es el centro de la ciudad, así que hay que coger otro autobús urbano para llegar al hostel. En este caso Google Maps me jugó una mala pasada porque había marcado el punto de mi hostel en un sitio equivocado y me tocó andar 30 minutos con el mochilón para llegar al sitio correcto. Entre el cansancio de andar con la mochila y el calor que hacía, todo lo que veía alrededor se me hacía feo. Pero una vez que llegué a la habitación y descansé un rato salía a recorrer la ciudad y fui a uno de los puntos emblemáticos del pueblo que es el puente Weolyeonggyo, al que se puede llegar andando por la ribera del río en una hora más o menos. Allí, un puente legendario es punto de encuentro de mercadillos y eventos folclóricos como el que ocurrio esa misma tarde. Andong tiene un evento muy especial, de reconocido prestigio en Corea del Sur, que es el festival de máscaras, que se creo como ritual para contentar a los espíritus y que éstos les dieran buenas cosechas y salud para la familia. Las máscaras representan a diferentes figuras de la sociedad: el rey, el aristócrata, el monje, la mujer, el borracho, etc. Y hacen bailes y obras de teatro caricaturizado diferente s épocas y momentos de la historia del pueblo.
La obra, al aire libre, empezaba a las 19h, casi anocheciendo, lo que implicaba que verla, me haría volver de noche hasta el hotel. y además no había hecho el check-in todavía porque como hasta las 16h no se puede…
Total que me quedé porque no se podía desaprovechar la oportunidad de ver el show de máscaras. Lo que iba a ser a las 19h, empezó las 19.30h por una señora que formaba parte del show tenía que cantar tres canciones, al parecer típicas porque todos los allí presentes las cantaban, por lo que el inicio que a mí me interesaba se demoró 30 minutos.Además en una de esas canciones, a la señora no se le ocurre otra cosa que sacarme a bailar puesto que era el único occidental que había por la zona y les resultaría simpático ponerme en esa tesitura. Y allí, en medio del escenario, que era una explanada de arena en frente de una de las antiguas casas Hanok que sirven como de museos, estaba puertiman moviendo el esqueleto al ritmo que marcaba la señora. No hay documento gráfico.
Realmente, la obra que interpretaron las máscaras fue sobrecogedora ya que entre la música misteriosa y lo tenebroso de algunas de las máscaras creaban un halo de ritual ancestral que se ponían los pelos de punta.
Finalmente, me tocó volver de noche y de camino , que ya eran las 21h y no había hecho el check-in,i me preguntaba si habría alguien en recepción de ese hostel para pedir mi habitación.
Efectivamente, al llegar no había ni dios y un cartel mostraba el número de teléfono al que llamar para que acudiera alguien. Pero yo no tengo teléfono para hacer llamadas solo datos. Menos mal que pasados 5 minutos y cuando ya iba a meter la mano por la ventanilla de la recepción para coger si propio teléfono y llamar al número que ponía, apareció por allí una chica, que sin mucha conversación, me dio mi llave. A descansar.
Al día siguiente fui a la Hanok folk village, una aldea de casas tipo Hanok, típicas coreanas. El acceso está a unos 30 minutos en autobús y aunque quise coger una bici para llegar hasta el pueblo pedaleando, al final fue complicado alquilar una y tuve que coger el autobús. La aldea está bonita, la tienen muy bien cuidada y hay un río que la bordea dándole un toque más pintoresco. Cerca del pueblo a una hora andando a través de un trail que bordea la montaña hay una academia confuciana. Al hacer el trail no había nadie y pensaba que en la academia iba a estar solo, pero nada más lejos de la realidad. Cuando llegué al templo estaba lleno de coches y de gente que había optado por la vía de las cuatro ruedas. Vaya chasco. La IA me recordó información sobre quién era Confucio y en qué se basan las ideas del confucionismo. Ideas interesantes y difíciles de insertar en la sociedad occidental donde prima lo individual y el éxito propio. Me gusto sobre todo uno de sus principios; venerar a los ancestros.
El día estuvo lleno de emociones y lo pasé muy bien.
Ahora tocaba irse a Gyeongju, otro pueblo declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Y cierto es, desde que llegué, no dejo de impresionarme toda la historia y la riqueza cultural que tiene. Pille una bici el primer día (7000 wones, 4€. Todo el día) y recorrí la zona antigua. Una pasada. Muy bonito.
Otra vez un río que recorre o bordea la ciudad, eso le da mucha vida y aire fresco a cualquier sitio, y Gyeongju no iba a ser menos.
Al día siguiente marché en una excursión en autobús urbano al templo de Bulguksa que está a unos 30 minutos del centro de la ciudad de Gyeongju. Un templo muy bonito enclavado al pie de la montaña. Allí pide volver a ver, en diferentes pabellones, distintas representaciones de buda, con sus distintas poses y colocación de manos. Y para cerrar la excursión, caminata durilla desde el templo hasta un gruta que hay en la ladera de la montaña. Otra hora caminando cuesta arriba por escalones. Son hierros mis piernas ya. La verdad es que la estatua de piedra de buda que hay dentro de la gruta está muy bien, lastima que no dejen fotografiarla. Pero bueno, se nos quedó en la retina.
La excursión había terminado así que cogí un autobús de vuelta al centro del pueblo y como estaba muerto de hambre me fui a uno de los mercados de comida y compré una caja llena de alitas de pollo por 18.000 wones (11€). La caja por lo menos tenía un kilo de pollo y no pude hacerme comer en ninguna de las circunstancias , así que cargué con la caja el resto de la tarde noche hasta que llegué a la habitación. Allí, después de visitar un palacio de noche que recomendaban su visita por el reflejo de las luces sobre la poza en la que está construido. Comi algunos trozos de pollo más. Me iba a salir por las orejas. Pero todo sea por rellenar los pantalones que poco a poco se me van cayendo.
Conclusión días intensos y llenos de aventuras en esta zona interior de Korea.