Otra buena panza de kilómetros y horas caigan en mis espaldas. Otra noche los viejos cascarones de Greyhound cruzacan la esteoa desértica desde Alice Spring a Adelaida. Está vez el terreno eraas árido e injospito. sin rastro de veracion como en la mitad superior del trayecto que cruza todo el país.
En algún momento, en uno de esos duerme vela, veía a ambos lados del bus a los aborígenes con sus caras pintadas, montados en sus motos tuneadas, rugiendo desde sus tubos de escape y decoradas con calaveras y otros restos de humanos que se habrían cobrado por pasar por su territorio sin el salvoconducto adecuado. Los sonidos de sus motos, los aullidos de guerra al anochecer y las luces que arrojaban las antorchas que utilizaban como estandartes en la parte de atrás de sus caballos.de hierro, creaban una estela de miedo en los pasajeros del bus que se refugiaban sin éxito en su interior con la esperanza baldía de que los amos del territorio les dejarán pasar sin cobrarse su cabellera. No había nada que hacer. Los aborígenes tenían sed de venganza. Les habían quitado su territorio y ahora se estaban cobrando las rentas del pasado.
El conductor del bus nos despertó, habíamos llegado a Adelaida. No había podido dormir mucho y lo poco que pude fue tormentoso. Pero ya estábamos en Adelaida y había que espabilar en un día soleado y fresquito. Eran las 6.50 am y me fui para el hostel a sabiendas que hasta las 2pm no podía hacer el checkin. No pasa nada, lo importante es que me guarden la mochila grande y yo me voy a dar una vuelta.
Adelaida es una ciudad pequeñita, muy acogedora, con una estructura sencilla y una arquitectura acorde al resto de ciudadescaustrlianas, es decir, predominio de los edificios victorianos típicos de los ingleses de aquella época. Alrededor de la parte central de la ciudad, hay un anillo verde tremendo donde se facilita todo tipo de deporte y donde la buena calidad de vida se palpa en el ambiente. A mí me encantó esta ciudad, fácil de recorrer, poco tráfico, mucha zona verde y las playas a 5-10 minutos en coche o 20 en bici.
Una pasada lo bien que vive esta gente.