El aire que se respira en esta ciudad, sobre todo a primera hora de día, cuando no han llegado las hordas de buses procedentes de Bangkok, es espiritualidad y misticismo. Ponerse, al amanecer en frente de uno de los templos, en ruinas, de Ayuthaya, te hace remontarteca los siglos pasados cuando estas construcciones eran el centro de la vida de los tailandeses. Algunos eran templos reales, construidos por los antiguos reyes para venerar algún triunfo contra el enemigo gracias a la ayudad de los budas de turno. Otros templos eran más religiosos y activos, del día a día de la gente local, pero todos eran centro de peregrinación y columna vertebral de una vida basada en la meditación, donde se cultivaba la espiritualidad.
Cuando la imaginación vuelve a su sitio, es decir, siglos XXI, el lógica y la curiosidad le da el relevo y se pone a pensar qué somos ahora nosotros. Es decir, ¿Cuáles son las construcciones de nuestros tiempos cuya vida social y espiritual gira entorno a ellos? ¿Dónde hemos dejado nuestro misticismo y esa búsqueda del sentido de la vida?. No puedo creer que los centros comerciales o los campos de fútbol, o incluso los rascacielos de cristal, hayan sustituido a aquéllos donde la gente iba a cultivar suvalma. Son Ronaldo, Messi, Elvis, o Bruce Springsteen, por nombrar a algunos, nuestros nuevas deidades o dioses?
Hablando con un buen amigo filósofo de Madrid, al que le hice está misma pregunta, me respondía arafraseando a algunos filósofos antiguos y otros modernos en los que se llegaba a la conclusión de que «Dios ha muerto» como decía Nietzsche o que hay un gran desencanto en el mundo dado que la ciencia y la tecnología responden a aquellas preguntas que antes impulsaban la espiritualidad.
Entonces, ¿cuál es el futuro del ser humano en estos términos? La nuevas y potentes IAs serán nuestros nuevos dioses a los que encomedaremos todas nuestras plegarias y peticiones? ¿Cómo podrá cultivar el hombre del siglo XXII su alma y espíritu ante la ausencia total de referencias espirituales aniquiladas por las velocidades hipertónicas de los 0 y 1 que surcarán la nueva nube?
Podríamos considerar que antiguamente los que creían en los dioses lo hacían por ignorancia. Porque achacaban que la naturaleza de un simple trueno era algo ideado por los dioses, o que la lluvia solo podría venir por los designios divinos y sería más abundante cuando más sacrificios hicieran. Ahora que ya sabemos explicar todos esos fenómenos y otras más complejos, no cabe lugar para los dioses, porque en nuestro egocentrismo pensamos que lo sabemos ya todo pero y si seguimos siendo unos ignorantes, y todo lo que conocemos hoy no es otra cosa que u. experimento de una civilización hiper inteligente o qiizas estemos viviendo en una simulación. quizá estás preguntas sean resueltas por esos entes super poderosos,IAs, que en pocos años se podrían convertir en los dioses del siglo XXII.
Quién sabe. Pena que no estemos ya aquí para verlo.