Busán es la segunda ciudad de corea y el principal puerto del país. Una vez más, dos disponíamos a visitar una ciudad enorme y solo teníamos dos días, así que a seleccionar algunas zonas interesantes y a centrarnos ahí. En la planificación previa en Madrid, había visto y leido en guías y otros blogs de viajeros algunos lugares interesantes.
La verdad es que busán supero mis expectativas, vi una ciudad muy dinámica, con diferentes zonas separadas por el río y entradas de agua que forman como bahías algunas de ellas unidas por largos y bonitos puentes. Buena ingeniería tiene esta gente. Un gran despliegue. Y como siempre, rascacielos por doquier, los ya clásicos mercadillos de comida callejera y mercados de pescado.
Mi hostel estaba en pleno centro, Semyeon, y desde ahí en metro o bus pude recorrer las Onas que tenía planificadas.
Centro las visitas en un barrio de casitas de colores colocadas en la falda de una de las.montañas que rodea Busánm El Machupichu de Busán lo llamas los lugareños aunque oficialmente es el barrio de Gamcheon Culture Village. Las largas, estrechas y empinadas callejuelas de este barrio le dan un toque especial sobre todo por la decoración que artistas locales le han dado al barrio y que con el fin de darle un realce al mismo, hace unos años iniciaron ese proyecto artístico que ha hecho que el barrio recibans miles de turistas al día. Muy bonito. Además desde lo alto del barrio, hay unas vistas muy interesantes. La gente que vive allí, tiene piernas de acero y culos para forrar pelotas. Qué cuestas, que escaleras y que cansancio!
Mereció mucho la pena llegar hasta allí y recorrer el barrio tranquilamente. Antes, había ido a la Torre de Busán, donde por los alrededores se agolpan los puestos callejeros de ropa y complementos de marcas falsas. Todo el mundo lleva North Face, o Gucci, o cualquiera otra marca en sus pantalones bolsos, etc. Un desmadre a la americana. Lo que más me gustó de esa zona fue el pequeño parque a pies de la torre, donde lugareños octogenarios jugsban al Janggi, un juego muy parecido al ajedrez y que por el golpe que le daban a las.ficjas cada vez que las movían de posición, se notaba un cierto pique entre los dos rivales que entre ambos sumaban más de 150 años. Soltaban algún improperio cada vez que uno le comía una ficha al otro. A saber que se decían. Me hubiera gustado echarles una partida pero entre el idioma y las reglas de ese extraño ajedrez coreano, simplemente disfruté como ellos jugaban.
También me dio tiempo a recorrer dos del as playas más importantes de Busán y unos de los templos más bonitos y peculiares de los muchos que he visto porque estaba a orillas delar y eso le daba un toque único. Las playas, una delas cuales fue utilizada para rodar una de las últimas películas de Marvel, estaba muy animada y me pimpresiomo por sus rascacielos y por su puente que cruza a otra bahía. Comercios, restaurante, recreativos y otros locales se distribuyen al rededor de estas playas, y es que ambas son lugar de vacaciones de muchos coreanos. Antes de las playas hice una treking por una zonauy chula que va bordeando las colinas que flaquean algunas bahías. Por un lado el océano y por otro lado vegeta fromdeosa de la colina. Y de vez en cuando, una calosta de piedras para darse un baño. Un paseo muy especial y agradable que duro unos 2 o 3 horas hasta llegar a la playa Gwanagalli, la q comentaba que había sido escenario de película.
En general, podría haber estado también en Busán algún días para disfrutar de alguna otra zona interesante pero Mongolia ya me estaba llamando desde hacía algunos días.