Ir a Cameron es como salir de Malasia. Fresquito, montaña y una arquitectura estilo Tudor, propia de los ingleses que estuvieron por aquí hace dos siglos. Hay que ver esta gente como colonizó medio mundo. Cómo no va a ser el inglés el idioma de referencia si plantaron el culo en todos lados.
Es un destino popular en Malasia pero no está muy masificado, puedes coger una moto como hice yo y recorrer las diferentes plantaciones de te, que es es el reclamo turístico más solicitado.
No soy muy de te, pero el que probé en la plantación BOH Central, me supo muy rico. También es que lo pedí con hielo y tenía mucha sed. Cayó rápido desde la terraza que tiene el edificio que hace las veces de restaurante, mirador y museo.
Par pasear un poco más al lado de los arbustos de te, es mejor ir a las plantaciones Tea House 1 y 2. Por allí tienen caminos que llevan por los diferentes cultivos. Está interesante.
Y luego el pueblo de Tanah Rata, que es donde estuve yo tiene mucha vida musulmana como en toda esta región. Es curioso ver y escuchar cómo a las 7.30pm suena por megafonía la llamada a la oración y es como el pistoletazo de salida para que los feligreses de esta religión puedan empezar a comer. Estamos en Ramadán y solo hay dos comidas al día. La primera antes de que salga el sol y la segunda después de la puesta del astro rey. Mientras, ayuno. Eso sí, no sabemos si comen mucho o poco en la noche, entre ambas horas
El caso es que el parque municipal del pueblo estaba lleno de familias musulmanas sobre el césped del campo, con el kit del picnic y buenas y suculentas raciones de comida para saciar ese hambre que tendrían desde las 6am que no deberían haber probado bocado.