El oso panda, que gran animal.
China es el país por excelencia donde puedes encontrar osos pandas. Y lamentablemente, como muchas otras especies, cada vez más, este animal se encuentra en la frontera entre el estado de extinción y el de vulnerable.
Gracias a organizaciones como la que se encuentra en Chengdu, hemos podido hacer que este animal se vaya recuperando y reproduciéndose con más frecuencia para conseguir sacarlo definitivamente de este estado peligroso al borde de la desaparición.
Las instalaciones de esta organización tienen 200 pandas que cuidan y tratan de hacer que se reproduzcan para que vayan aumentando en número y a los 5-7 años de edad volver a introducir a esos animales a su sitio natural, el bosque.
Durante el recorrido por las instalaciones puedes ver a un montón de esos haciendo los que únicamente hacen, comer y dormir. Pero ver a un animal imponente como este de cerca, siempre causa impresión. Están grandes el lugar, se que se habilitan pequeños coches eléctricos para recorrer el parque. Además tiene recintos donde puedes ver cómo cuidan a bebes y otros osos que requieran cuidados.
Aprovechamos este momentos tan didáctico para hacer una video llamada con la clase de mi gran amigo Rubén en el colegio miramadrid, con el objetivo de hacerles llegar a los alumnos cómo es un oso panda, que características tiene y sobre todo, como cuidar a los animales y respetar la naturaleza para que las siguientes generaciones puedan disfrutarlos.
Gran experiencia.
Además de esto, Chengdu tiene otras dos en excursiones casi obligadas. Por lo menos una de ellas, el buda gigante de Leshan. Allá que nos fuimos.
Leshan es una ciudad que está a unos 45 minutos en tren más o menos desde Chengdu. Luego hay que tomar un bus que te lleve al buda gigante.
El gigante, es eso, una escultura en piedra enorme, 70 metros, con el cuerpo de Buda. La cabeza mide 10 metros, los hombros 28 metros y los pies tienen una longitud de 11 metros. Impresionante.
La leyenda cuenta que el monje Hatong, aterrizando por ver cómo morían ahogados muchas personas en la confluencia de los tres ríos que hay en ese punto, decidió construir un buda para que éste, consiguiera apaciguar las aguas. De alguna manera lo consiguió, puesto que todas las piedras y escombros resultado de esculpir al gigante se echaron al agua y esto hizo que las corrientes cambiarán su curso y que el número de víctimas se redujera muchísimo.
El gigantes se tardo 90 años en construir, y el proyecto que no pudo terminar Hatong, lo continuaron sus discípulos no sin esfuerzo de financiación. Pero finalmente, consiguieron tras tres generaciones, terminar la obra que en su día el monje imaginó.
El paseo por la zona es muy agradable, sobre parques y templos llegas a la cima desde la que puedes ver la cabeza y el resto del cuerpo del buda. Cuando estás ahí arriba y contemplas la súper obra, no tienes más remedio que admirar a esa gente que se propone cosas a priori imposibles de realizar, pero que con tesón, constancia y mucha determinación consigues cumplir.
Si algo estoy aprendiendo de los chicos es su constancia por conseguir lo que quieren. Lo he podido apreciar en los caminos de los treking que he hecho sobre zonas imposibles, al ver la muralla China, al ver los guerreros de xian y ahora aquí con este gran buda.
La otra excursion que hice fue a la montaña de Qingchen. No aparecía en las quinielas, o no se le daba muchas oportunidades en las guías pero después de hacer el treking por la parte trasera de la montaña, debo decir, que bien merecen una visita este lugar.
La montaña se divide en dos partes, una frontal, en la que el camino es más cómodo y cultural, con templos taoístas y senderos bonitos, y la parte trasera, más dura y con multitud de cascadas, arroyos y una naturaleza exuberante. Como siempre, esta gente se empeña en construir teleféricos por todos sitios para facilitar la subida. Les gusta andar menos que a Pocholo una cerveza 0.0%, así que te construyen un teleférico en cualquier sitio.
Como siempre lo evité e hice el camino por las pasarelas de madera, río arriba, pasando por múltiples saltos dea agua y arroyos, hasta la cima donde in templo en reconstrucción te espera para recuperar fuerzas y contemplar desde lo alto las vistas de una naturaleza potente.
La bajada es inclusión más bonita que la subida y desciendes por una especie de garganta donde pasas por estrechos puentes de madera con un fondo de cascadas y siempre con la base del río que cobra fuerza en su bajada hasta los pies de la montaña donde vuelve a la calma y sigue su lento camino hacia donde la gravedad le lleve.
Otra preciosa excursión de un día para completar los tres que estuve en esta ciudad, a la que está vez no le dediqué mucho tiempo.