Mapa de la zona
Crónica
Que dificil es moverse sin un tour por Mongolia. Los buses entre provincias no circulan todos los días y las carreteras son muy deficientes. Sin ir más lejos para ir al Gobi, decidí acercarme hasta la ciudad más próxima, Dalanzadgad, y ver cómo podía llevarme alguien a los puntos destacados: las dunas de khorgon, los acantilados de Flaming y el valle de Yolim am. Para llegar hasta Dalanzadgad, odisea de Ulises. Al no haber buses, mi amigo Jorge, y su mujer mongola llamaron a un conductor de la ...
Que dificil es moverse sin un tour por Mongolia. Los buses entre provincias no circulan todos los días y las carreteras son muy deficientes. Sin ir más lejos para ir al Gobi, decidí acercarme hasta la ciudad más próxima, Dalanzadgad, y ver cómo podía llevarme alguien a los puntos destacados: las dunas de khorgon, los acantilados de Flaming y el valle de Yolim am.
Para llegar hasta Dalanzadgad, odisea de Ulises. Al no haber buses, mi amigo Jorge, y su mujer mongola llamaron a un conductor de la flotilla de minivans que cubren este trayecto para reservar sitio y llevarme hasta aquella ciudad. Al mismo tiempo tiempo, la mujer mongola de mi amigo, estuvo negociando con el conductor lasa manera de llevarme por los puntos que yo quería visitar pero el precio parecía bastante caro, así que sólo hubo transporte hasta la ciudad y allí veríamos cómo movernos.
Dijeron que saldría a las 18h y eran las 20h cuando empezamos a movernos por las calles de la ciudad para coger la carretera que nos llevaría a Dalanzadgad. Una carretera que debería estar asfaltada en su totalidad pero que muchos tramos están cortados y hay que ir por pistas de tierra con baches y demás inclemencias. A todo eso le sumamos la oscuridad del camino, y lo apretado de ir en una minivan con 7 personas más y donde los hombres se deben colocar en la parte de atrás para dejar los mejores asientos a mujeres, ancianos y niños. Total, 8 horas con las piernas encogidas, dolor de culo y cuello medio roto por los meneos del coche. Llegué a Dalanzadgad a las 430am.
Menos mal que había reservado una habitación en un ghest house que tenía también la posibilidad de hacer viaje por los puntos que yo quería y que previamente había estado negociando semanas incluso meses atrás un precio con la dueña del hostel.
A las 430am en Dalanzadgad, solo había perros asesinos por las calles oscuras y la minivan me dejó bien lejos de mi hostel. Había un taxi por allí pero al decirle donde quería ir, no me entendió y yo creo que ni me quería entender, así que dije pues a andar. Y en cuanto me puse a andar, dos perros sueltos me echaron el alto con sus ladridos y formas violentas y dije, no estoy yo ahora como para luchar con dos perros rabiosos, con lo que me di la vuelta a ver si no se había ido el conductor de la minivan y me hacía el favor de llevarme hasta el hostel.
Justo cuando me estaba volviendo a buscarle, él pasaba con la minivan lentamente a mi lado y me hizo gestos de que dónde iba, le enseñé el mapa en la aplicación del móvil y no tenía ni idea donde era pero le puse la ruta en la aplicación y siguiendo móvil en 3 minutos estábamos en el hostel sanos y salvos!
A la mañana siguiente, eran las 8am y Chimgee la dueña del hostel me propuso la oportunidad de hacer el viaje con un japonés a un coste que aunque elevado para el ritmo que yo llevo, parecía asequible y dentro de los precios marcados por los tours. No veía yo otra manera de moverme hasta esos sitios y de otra forma me iba a salir poco más o menos de precio y por supuesto más costoso en tiempo. Hay que tener en cuenta que hasta las dunas hay casi 300km, la mayor parte de ellos por tierra. Un total de unas 4 horas en llegar.
Así que a las 9am preparé mis cosas y salimos el conductor, hermano de Chimgee, keito, el japonés, y yo en un viaje por las dunas y los otros lugares a visitar.
Durante el viaje paramos en diferentes sitios para hacer algunas fotos y comprar algunos víveres. Realmente el camino con aquellas manadas de caballos y camellos cada dos por tres, moviéndose libremente por las vastas estepas de la zona era muy motivador.
Poco a poco los tres fuimos cogiendo algo de confianza para ir hablando de cosillas aunque el conductor no sabia casi nada de inglés excepto toilet y cuatro cosas más, pero el traductor de Google hizo el resto.
Temía el lugar donde nos llevara a dormir pero resulto ser un campamento auténtico lejos de otros sitios más acomodados y preparados para turistas donde los gers se agolpan y tienen hasta una recepción donde comer y demás. Nuestro campamento estaba formado por 4 gers más la de los dueños, dos jóvenes mongoles y el que parecía ser el padre o abuelo de éstos. Y todo ello con las vistas de las dunas enfrente de nosotros.
Llegamos sobre las 2pm y la chica del campamento nos llevó la comida basada en arroz con algo de verdura y un poco de carne de camello o vete a saber. Estaba bueno y repusimos fuerzas. Luego nos dieron un largo paseo en camello y sobre las 5pm o así nos fuimos a las dunas que estaban justo en frente del campamento, como a unos 2km,
Allí, Keito y yo estuvimos su iendo y bajando dunas con el correspondiente esfuerzo y acabamos viendo el atardecer en lo más alto de una de ellas. Un sitio inspirador, donde se vienen a la cabeza muchas cosas, entre otras tus seres queridos, y donde la carga de energía, ilusión y motivación sube rápidamente como cuando cargas el móvil con un buen cargador de carga rápida.
Unas fuerzas, que dicho sea de paso, siempre hay que ir reponiendo por las dificultades del camino. No todo es de color de rosa y hay momentos en el viaje en los que dices: «qué diablos hago aquí».
Pero concretamente, este viaje a las dunas y a esa parte del gobi era una gran inspiración para mí y compenso con creces el esfuerzo de llegar hasta allí y la vuelta a UB que sabía iba a ser también dura
Como le decía a mi amigo Rubén en un audio, quizá los sitios que veo en Mongolia no estén dentro del Top 10 de sitios del mundo más bonitos, pero hay una cosa que los hace únicos y muy auténticos y es esa dificultad de llegar hasta ellos, ese aislamiento en el que vive en los lugareños y lo salvaje del lugar con su soledad y dificultades climáticas. Todo ello hacen que la experiencia de estar por allí sea única y crezca el valor de la visita.
A la mañana siguiente fuimos a otro de los emplazamientos destacados. Un lugar que se destaca por ser pinto de referencia arqueológico donde se encontraron fósiles de dinosaurios. El sitio es Flaming Cliff, y como su nombre en ingles indica, son acantilados de colos rojizo simulando el color del fuego. Además aquella zona, era una antigua carretera que se llamaba Tea road, donde caravanas de comerciantes con sus camellos llevaban tea desde rusia a china. Épico viajes con camellos, tiendas de campaña y nada de internet y otras tecnologías.
Finalmente, al día siguiente visitamos el valle de Yolim am, donde en la temporada de invierno se pueden apreciar cascadas y praderas heladas a lo largo de un valle en forma de garganta estrecha.
Una vez más, la vuelta fue a través de un minivan. Misma película que la ida, 8-9 horas de trayecto con una parada larga para comer y otras para hacer las necesidades del personal. La llegada a UB me hizo recordar algunas películas de mad max, mítica película basada en un futuro caótico en el que la poca humanidad que queda debe sobrevivir buscando agua en los parajes indómitos del desierto. Desde aquí, propongo a los creadores de la siguiente escuela de esta gran saga, que tomen de referencia a UB, ya que su tráfico caótico, sus fábricas casi en el centro de la ciudad, esos camiones enormes repletos de luces, las motos que te pasan como flechas a ambos lados de la minivan, esa contaminacion fruto de la muchedumbre de coches que se mezcla con los haces de lu de los faros de tanto vehículo, hacen que la llegada a la ciudad te transporte a esas ciudades de Mad Max donde reina el coas y el desorden.