Pase unos días muy divertidos y entretenidos en el PN Gorkhi Terelj. Gracias a la moto podía subir, bajar y moverme a mi antojo, con cuidado eso sí, porque una vez más las carreras son muy precarias.
Lo primero que hice fue llegar al campamento que había contado, que pensaba que iba a ser cutrecillo y resultó ser un lujo. El precio barato que pague por este sitio,25€ noche, yo creo que se debe a que están todavía terminándolo de arreglar pies algunas de los gers todavía no estaban disponibles.
Pasé dos días por allí, aunque si alguien va con prisa con un día también puedes recorrer el parque perfectamente ya que los puntos emblemáticos de la zona son la Turtle Rock, un roca de piedra enorme, pero enorme, con forma perfecta de tortuga y el monasterio Aryapala metido en un pequeño valle con unas vistas muy bonitas y con unos mensajes budistas que te hacen reflexionar mucho sobre la vida, nuestros comportamientos, nuestras actitudes, etc. Vamos, una buena guía para alcanzar la iluminación.
Desde mi campamento, dejé la moto en el parking y me fui a recorrer a pie estos dos puntos principales. Como os podéis imaginar, los puntos clave, siempre están rodeados de mucho turismo, buses, camiones de tours, coches privados y demás, pero cuando te alejas un poco, tampoco mucho, la gente empieza a desaparecer. Así que después de hacer algunas fotos a la Turtle rock, me adentré en el pequeño pueblo del valle y avance hasta el monasterio atravesando el bosque. Muy bonito sitio para caminar y comer algo con las vistas del valle y alguno caballos como compañeros de caminata.
Como decía, el monasterio tiene mensajes interesantes y a pesar de todos las reflexiones que había allí, me quedé con una que todos deberíamos tener siempre presente: «considera un regalo haberte despertado está mañana y tener salud y no haber sido llevado por el señor del Muerte». Dicho queda.
A la vuelta del monasterio, donde por unos minutos pude disfrutar bastante de la soñedad del lugar, luego empezaron a llegar coches a pesar del estado precario de la pista de tierra que hay para acceder al parking del monasterio, empezó a caer agua como si fuera el diluvio universal, yo solo pensaba en la moto y si me arrancaría al día siguiente porque tuve muchas dificultades al arrancarla esa mañana cuando salí de mi hostel en UB. No había manera de ponerla en marcha y luego, a medida que pasaron los días con la moto, descubrí el truco para hacerla arrancar más rápido. La experiencia cuánto vale.
Al día siguiente, la moto aunque con algo de dificultad, me arrancó y me fui hasta el pueblo de Terelj, donde el turismo llega más a cuenta gotas y donde pude disfrutar del pasen entre las casas del pueblo y el precioso río que lo bordea. El río tenía un caudal interesante para la fecha de verano en la que nos encontramos y el paso al otro lado del pueblo está cortado por el agua del río. Pero eso no es problema, caballos y coches preparados llevan a los viajeros de un lado al otro del río. Concretamente, fue bonito ver a una manada de unos 30 caballos atravesar el río por el paso que os comentaba con dirección algún otro paso del parque. La verdad es que en ve de estar en Mongolia, parecía que estaba en algún parque de USA o Canadá.
Después de unas horas disfrutando del pueblo, volví al recutidero de mi campamento, y fui hacia la entrada del parque nacional, aunque de paso paré por una enorme pradera donde los yaks, los caballos y algunos ovejas pastaban a sus anchas compartiendo la zona con los mongoles, que con sus coches y tiendas de campaña pasan el día comiendo y sobretodo bebiendo. Ahí conoci a una familia donde los dos hombres que había llevaban una cogorza muy seria. Se pusieron a hablar conmigo porque uno de ellos chapurreaba el inglés. Os podéis imaginar la conversación, entre que estaba borracho y su inglés era de 1 de primaria… No hubo mucho de donde rascar. Lo que si entendí es que tenían caballos y quería que me fuera con ellos a montar. Ahí me para a pensar y dije, uf, caution, está gente va muy mamada y a saber que caballos tienen y por dónde me llevan,, así que rechace la oferta y me fui a otra parte del parque.
Llegué hasta la entrada , donde hay un antiguo puente de madera muy bucólico, que cruza el río y que se usaba en la antigüedad, y baje a la orilla a comer algo que previamente había comprado en un supermarket que allí mismo había para la gente de ese pueblo. El supermercado me resultó curioso, estaba oscuro y pensé que estaría cerrado pero no. Me adentré por los pasillos y veía luces de linternas. Eran los clientes que usaban sus propias luces para buscar los productos que querían y es que la electricidad es un bien muy preciado y caro para un supermercado que no tenía pinta de tener las ventas de un Mercadona. Así compré mis dos cositas y me fui al río a comerlas.
Y nada más, al día siguiente, con la experiencia de la moto, ya me arrancaba fácilmente, y conseguí llegar por el medio día a UB para devolverla en la casa de Irsk, donde otros turistas probaban algunas de las otras motos que este chaval tenía.