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Crónica
Uno de los puntos esperados del cruce de la costa oeste a la costa este es el paso Arthur. La carretera es un espectáculo que atraviesa un valle precioso, repleto de vegetación, montañas y ríos, para no variar en esta tierra de tan bellos paisajes. A pesar del aire, elemento que siempre esta presente en este paso y normalmente en toda la isla, el día fue despejado y permitió ver y disfrutar todo el escenario. El bus nos iba a dejar en Christchurch, donde íbamos a pasar la noche buena y si no enc...
Uno de los puntos esperados del cruce de la costa oeste a la costa este es el paso Arthur. La carretera es un espectáculo que atraviesa un valle precioso, repleto de vegetación, montañas y ríos, para no variar en esta tierra de tan bellos paisajes. A pesar del aire, elemento que siempre esta presente en este paso y normalmente en toda la isla, el día fue despejado y permitió ver y disfrutar todo el escenario.
El bus nos iba a dejar en Christchurch, donde íbamos a pasar la noche buena y si no encontrábamos un transporte, también la Navidad. Pero lo encontramos!
Christchurch es una ciudad mediana, con alturas de sus edificios que no superan las dos plantas, tres a lo sumo, con algún edificio que da la nota y tiene 5 plantas. Por lo general, las ciudades de nueva Zelanda son planas y crecen a lo ancho y no a lo alto. Eso te permite tener una gran visibilidad y no te sientes encerrado como en otras ciudades donde mire por donde mires siempre te topas con un edificio. Relax.
Para hacer algo especial en noche buena, me fui al supermercado y compré unos buenos filetes de carne que tomaría en el hostel acompañado de una cerveza artesanal, muy típicas aquí en la parte este de la isla. Como no soy de mucha fiestas, nunca lo he sido y ahora mucho menos, después de cenar salir huyendo de la que se estaba preparando en el hostel y salí a la calle a ver qué me encontraba. Y tuve la suerte de encontrarme con un entrañable concierto al aire libre en el parque ubicado en el centro de la ciudad, donde subidos en un gran escenario, los niños del coro junto con la orquesta municipal, cantaron y tocaron los villancicos más populares de estas tierras que no tienen por qué ser los mismos clásicos que como emos nosotros, y donde la gente, ubicados por cualquier zona del parque y acompañados de sus candiles, disfrutaron de una noche muy emotiva. Por ejemplo, los peces en el río no está en su repertorio y muchos otros más. Pero el concierto, fue una inspiración para preparar a la gente al día 25, donde realmente ese es el punto fuerte y donde se juntan las familias para pasar el día juntos alrededor de una mesa.
Yo el día 25 tenía intención de ir a Kaikoura que era mi siguiente destino. No tenia mucho más que hacer en Christchurch, así que, a pesar de que no había disponibles buses que conectarán las dos localidades, salí a probar suerte haciendo autostop.
Si tixquiereschacer autostop, lo más práctica es ubicarte en una carretera que está de camino a tu destino y donde casi sea la única que va para allá, así te aseguras que todos los coches van en esa dirección. Para conseguir eso tuve que coger un bus urbano, que sí que funcionaban, para que me dejara a las.afieras de Christchurch, concretamente en un pueblo que se llama Woodend. Allí, con la mochila y un cartel que ponía Kaikoura el grande y con rotulador gordo, que me dejó el chico de recepción, me plante en la carretera esperando que alguien me recogieea. Había bastante tráfico y eso me tranquilizó porque pensé que muy mal se me tendría que dar para que entre tanta gente alguien no tuviera el espíritu navideño que acompañaba a la fecha y me llevará unos cuantos kiletros a delante. Si nadie en todo el día, siempre podría volver por donde había venido, es decir, en la ruta 95 que hace el trayecto urbano entre las localidades de Christchurch y Woodend. Pero no iba a hacer falta.
A los 20 minutos, no más, de estar allí de pie, un gran cochazo, un Super Snake, pasó rugiendo delante de mi. Yo pensé que ojalá uno de esos para y me llevara, aunque me conformaba con cualquiera. Lógicamente no paró pero a los 3 mimitos veo que pasa d nuevo delante por el carril contrario y pasados unos 200 metros sa la vuelta casi como en las peliculas, tirando de derrape. Se acerca por el carril donde yo me encontraba y noto que se para a escasos metros. Ostia, pensé yo, a qué al final me lleva el super cochazo?
Me acerqué, se bajó la ventanilla del copiloto y el chico que conducía, de unos 50 años de edad, clon de Luis Figo, me preguntó que dónde iba. Le dije que a Kaikoura y me dijo que no iba hasta allí pero que me podría dejar a mitad de camino. Jumping!
Estaba dentro del Super Snake, con asientos de cuero, con los medidores de presión, aceite y demás en una columna lateral como en los coches de las películas de fast furious, y con un tipo desconocido que parecía un loco del volante. Y de repente, punnnm, cuello para atrás y velocidad máxima para realizar un adelantamiento a un camión que al parecer iba muy lento. Aquello rugía como un demonio y se ponía de uñas en cuanto pisaba un poquito el acelerador. Mientras tanto, mi conductor me comentaba lo mucho que le gustaban los coches y me enseñaba en el móvil la colección de unos 10 coches más que tenía en su casa. Un loco del motoe que iba de camino a casa de los padres de su novia a comer por Navidad.
Íbamos hablando de las cosas típicas en estos casos, de dónde eres, qué haces por aquí, viajas sólo, etc, cuando de repente le llama la novia. Axpesar de la dificultad para entender a los australianos y neozelandesese, porque hablan un inglés muy rápido y con alguna pronunciación diferente, logré entender que le decía a la novia que había recogido en la carretera a un español profesor de tecnología y que en cuanto lo dejara en el pueblo, subía a comer. Después de un par de asentimientos con la cabeza con la conversación que tuviera con la novia colgó y me espetó. Dice mi novia que te vengas a comer a casa con nosotros.
Cómo? Le dije yo super sorprendido pero sabiendo que no era ninguna broma. ¡Pero si eso es una comida muy familiar y además voy en chancletas!
Que te vengas decía él. Está gente es muy cariñosa y amable y vas a tener una experiencia inolvidable en casa de unos neozelandeseses comiendo el día de Navidad. No lo pensé, sale pedal amigo nos están esperando en casa de los padres de tu novia.
Aquello era una finca como la de Falcon Crest, un rancho con caballos, vacas, cientos de ovejas, y una super casa de una planta donde había tres coches en la puerta. Aquí hay mucha gente dije, madre mía vaya situación.
Todo se hizo mucho más fácil cuando al bajar del coche la gente de la casa salió a recibirnos y en concreto a mí me saludaron como si fuera el primo lejano de España que viene a comer por Navidad, abrazos y besos como si conociera a la gente. Más acogedor imposible. Y allí, dentro de la casa, donde nadie llevaba grandes ropas, ni había una excesiva decoración navideña, y donde la mesa no presumía de miles de platillos para comer, pasamos un rato especial haciéndome preguntas de cómo había llegado hasta alli.
La comida no era desproporcionada en cuanto a cantidad, como ocurre en muchas o la mayoría de casas de España. Había unos cuantos vegetales con un pollo y un poco de lacón bañados en una salsa de champiñón. Sin más. Una comida muy agradable y sobretodo inolvidable bajo un salón que tenía unas vistas a toda la finca y a las montañas del horizonte que te hacían sentir realmente en fechas navideñas.
Fue un momento único y especial. Después de la comida, el padre de la novia junto con el chico que me había traído y uno de los nietos, me dieron un paseo en 4×4 por toda la finca.
Para cerrar el dia, tuve la gran suerte de que el hermano de la novia de mi conductor, iba de camino a Kaikoura y me iban a dejar en el mismísimo hostel donde yo me alojaba esa noche. No se podía pedir más a una navidad especial y distinta, pero única.
Ya en kaikoura, no habíamos visto muchos animales mamíferos por nueva Zelanda, por no decir ninguno hasta que llegamos a esta localidad. Todo habían sido pájaros. Aquí íbamos a ver una gran colonia de leones mamíferos y focas a través de un bonito treking por alrededor de la península de Kaikoura. El treking tiene de especial que los animales están en tu camino y los puedes ver con precaución a una.distamcia prudencial pero muy cerca. Salvaje y excitante es la palabra.
Genial el pueblo y genial el treking por la península.