La primera impresión que me llevé de Krabi cuando llegue en el tuktuk que me había llevado al pueblo de Ao Nang desde la estación de buses de Krabi Town, tras 4horas en un bus de Surat Tani, fue de Desembarco De Normandía.
¿Habéis visto esas películas de la Segunda Guerra Mundial donde los soldados desembarcan en una playa y toman tierra? Pues esa es mi primera impresión cuando eran las 4pm y el tuktuk me dejaba en la playa de Ao Nang, desde la que cientos de barcos denominados aquí en Tailandia como Long Tailandia Boat, dejaban a los pasajeros que durante el día fueron a visitar la multitud de islas que hay por los alrededores.
El mar parecia una autopista de botes que iban y venían, sobre todo en la dirección Raily Beach, una de las joyas de la corona y que está a escasos 15 minutos en este tipo de transporte desde la playa de Ao Nang.
A esto le añadimos la cantidad inmensa de personas caminando por el paseo marítimo y las calles principales del pueblo y tienes como resultado la necesidad de salir de allí corriendo. El caso es que ya tenía pagadas 5 noches. Nada más y nada menos.
Durante un buen tiempo le estuve dando vueltas a qué hacer, pero imperó la calma y nos pusimos en modo adaptación al medio. Lo que hay que hacer es buscar las zonas no masificadas, que las hay en cuanto te separas del pueblo unos minutos andando.
Ao Nang es un pequeño pueblo formado en su mayor medida por hoteles de diferentes categorías, restaurantes de diferentes estilos y precios y agencias de tours. La cantidad de agencias es brutal. Cada 100 metros tienes un kiosko o tienda que te quiere vender algún tour a la isla o a otras de las muchas actividades que se pueden hacer por los alrededores. El gentío, el ritmo y el caos de motos, tuktuk, minivans y coches es caótico.
Una de los aspectos que más me ha impactado es la cantidad de basura ingente que se genera diariamente. Esto es la cara B del turismo, lo que no aparece en las fotos de Instagram ni las redes sociales. Hay un problema serio en cuanto a la sostenibilidad de la que tanto estamos acostumbrados a oír en europa. Aquí está claro que el turismo ayuda mucho a la economía local pero en detrimento, la isla y la naturaleza sufre las consecuencias de una cantidad de basura muy difícil de gestionar por la administración local. Además, en muchas situaciones no hay ni rastro de reciclaje por lo que todo acaba en un vertedero saturado.
Después de esta parte sucia, hablemos del paraíso que es esta zona. Krabi y sus alrededores tiene miles de cosas que hacer, todas ellas con una naturaleza de fondo exuberante. Tienes playas, islas, treking por medio de la selva para llegar a miradores que te dejan sin respiración, kayak espectaculares por los manglares o incluso santuarios de elefantes. La verdad es que aburrirte es imposible y lo mejor de todo, lo puedes hacer por tu cuenta sin necesidad de contratar los temidos Tours, limitados a unos horarios y mucho más caros.
En los cinco días que estuvimos, nos centramos en un par de islas, Raily Beach (aunque no es una isla realmente pero como si lo fuera, porque solo puedes acceder por bote) y Koh Poda, con una playas preciosas de agua azul cristalina y una área suave y fina que daba gusto pisar. Si vas muy pronto y coges de los primeros botes, sobre las 7h, puedes encontrarte más o menos solo y disfrutes de una buena conexión con esa playas. A partir de las 10 empieza a llegar mucha gente, y a las 12 la playa ya está impracticable.
Lo mismo en el Kayak y en general en cualquier actividad que te propongas hacer, si vas pronto estás medio solo porque el promedio del turista de esta zona, o tipo de zonas, donde hay mucho cachondeo nocturno con bares, tiendas y mucho ambiente, es trasnochar y por tanto, despertarse un poco tarde. Suerte que tenemos los que no pisamos ni los bares ni las tiendas, a las 6h estamos en danza y se puede disfrutar de un rato de tranquilidad.
El kayak por el manglar fue un día especial porque sentirte totalmente solo en este tipo de entornos, con esos árboles supervivientes, que se adaptan al medio como pueden, esos monos que bajan a curiosear quién está por allí y a ver si por suerte pillan algo de comercy ese único sonido del remo al tocar el agua, es una sensación de lo más agradable, cuando además, como escenario, tienes estás imponentes rocas kársticas que son las protagonistas de esta región. Casi fue el mejor de los días aquí en Krabi.
En general han sido unos días intensos, en los que hemos tenido que alquilar una moto un par de días y coger un bote taxi otros dos, superando un poco el importe que venía gastando en el resto del país, pero aquí hay que pagar ese peaje de encontrarte en un paraíso a pesar de la muchedumbre.