Como decíamos antes, el negocio del tuk tuk hay que sacarlo adelante. Todo sea por dar de comer a esas familias que dependen a día de hoy del turismo y de este medio de transporte.
El tuk tuk procede de los primeros vehículos japoneses de dos ruedas del que un local, tiraba mientras llevaba a otra persona a un determinado destino. Cuando los japoneses se fueron modernizando, cedieron estos carros al sudeste asiático y concretamente fue Tailandia, el que se encargó de modernizarlo y motorizarño. Al principio, el ruido del motor era muy característico, «tuk tuk tuk tuk» y de ahí se fue quedando la onomatopeya a lo que conocemos hoy como el carismático medio de transporte, el tuk tuk.
Luang Prabang es una ciudad/pueblo bonito que tiene el Mekong como aliado y varias excursiones que merece la pena visitar. Me alojé en un super céntrico hostel, de los miles que hay, y alquilé una moto por dos días. La excursión más famosa y que realmente está muy bien son las cascadas de kuang si, una serie de plataformas de agua azul celeste que es un deleite para la vista, y si no hay mucha gente, para el odio. Llegué pronto para evitar los tours de los chinos y aún así me encontré con alguno a las 9am. Está gente también madruga! En cualquier caso pude disfrutar de las varias cascadas que tiene y de un super refrescante baño en la parte superior desde donde cae el agua de la cascada principal. En otros países, estás practicas estarian totalmente prohibidas y cerradas al público por peligrosidad, pero estamos en el Sudeste asiático donde todo vale y la única regla que prevalece es el sentido común que no es poca cosa.
Otra excursión interesante, son las cuevas de Pak Ou que están como a 30 minutos en moto desde el pueblo y donde no te encuentras prácticamente a nadie. Si encima te pierdes por los caminos próximos, te encuentras con pequeñas playas en uno de los afluentes del río Mekong donde no hay nada más que algún pescador local tirando la caña o durmiendo, directamente.
El contraste de las zonas tranquilas que te puedes encontrar lejos de la ciudad está en los puntos claves de éste, como el mercado nocturno, donde miles de puestecillos con productos diversos ocupan toda la calle principal. También es increíble como si las guías o la IA te dice que vayas a ver el atardecer a lo alto del tempo de Phu si, te vas a encontrar a cientos de personas entre las 5 y 6 pm para ver ese atardecer desde el punto en el que le han dicho que es increible, cuando hay otro a 15 minutos andando en el que no hay absolutamente nadie y es espectacular porque estás a ras de río. Pero la IA trae cosas buenas y malas. Si todos hacemos lo que nos dice, nos convertiremos en auténticos borregos.
Realmente el pueblo está bien, le empiezas a coger el gustillo y quieres quedarte más tiempo explorando y perdiéndote por las miles de aldeas que te puedes encontrar por el camino cruzando al otro lado del río para ver el auténtico Laos.
Hay otra actividad, que en su día, o en otro momento del año, puede ser realmente espiritual y mística, pero en temporada alta, como ahora, se reduce a un momento turístico. Me refiero a la procesión de monjes budistas desde el templo principal del pueblo a sus templos de vida diaria, pasando por las calles del pueblo en busca de limonsa o ayuda. El momento es muy temprano, sobre las 5,30am y los monjes, casi en la oscuridad del momento, salen del templo con la idea de recibir ayuda, en su día de la propia gente local, y ahora en la temporada alta, de los turistas que con un pack de arroz y otros productos, van llenando las alforjas de estos monjes.
También es curioso ver cómo los propios productos que los turistas o locales le han entregado al monje, éste, durante la peregrinación a su templo, los entrega a los pobres o mendigos que a su vez se ponen en la calle suplicando una ayuda. De esa manera, el círculo social se cierra y se completa un modo de vida, que más allá de ser una limosna, es el flujo social de un país pobre basado en los ideales del budismo bajo un prisma comunista.
Una vez más en sitios como Luang Pragan querrías tener una maleta vacía para llenarla de regalos y enviarlos a los seres queridos que están pendientes de tus andanzas por tierras lejanas porque el pueblo se convierte en un mega mercado nocturno para comprar souvenirs característicos de la zona.
Dato curioso es la gran cantidad de personas de origen israelí que me estoy encontrnado en Laos y también en Tailandia. Parece que es un destino popular entre la juventud israelí, que antes de empezar sus tres años de servicio militar, se pegan bien viaje.