Mapa de la zona
Crónica
Eran sobre las 23:55 hora española del día 20 de mayo, cuando desde la casa de mi amigo Rubén, donde estuve viviendo mientras él daba su tercera vuelta al mundo, que se dice pronto, me conectaba a la página oficial de reserva de refugios de la ruta Milford Sound Track. Había leído que las plazas volaban en cuestión de minutos y quise estar de los primeros para asegurarme la reserva ya que solo hay 40 plazas al día, porque 40 son las camas que tiene cada uno de los tres refugios de esta ruta. Cua...
Eran sobre las 23:55 hora española del día 20 de mayo, cuando desde la casa de mi amigo Rubén, donde estuve viviendo mientras él daba su tercera vuelta al mundo, que se dice pronto, me conectaba a la página oficial de reserva de refugios de la ruta Milford Sound Track. Había leído que las plazas volaban en cuestión de minutos y quise estar de los primeros para asegurarme la reserva ya que solo hay 40 plazas al día, porque 40 son las camas que tiene cada uno de los tres refugios de esta ruta.
Cuando me conecte, la página tenía el mensaje «todavía no se ha abierto el plazo de reservas» pero yo sabía que a las 12 del mediodía hora neozelandesa del día 21 de mayo se abrían al público. Lo ponía bien claro en la página oficial del DOC (department of conservation), que es la pagina web oficial donde encuentras toda la información relacionada con los parques nacionales de este país.
Refresco la página y nada. Vuelvo a refrescar y nada. Eran las 23:59. Sigue refrescando la página web David o te quedas sin sitio. Refresco otra vez y nada. Y por fin, en un siguiente intento me aparece la página de las reservas y me comunica que soy el número de espera 5430 y una barrita de carga diciendo que esperara. Al ver ese número tan elevado pensé que no tendría ninguna opción y dejé la página abierta mientras hacía otras cosas (Preparar alguna clase para el día siguientes seguramente). Pasado 5 minutos o así, veo que estoy el 300 y pico. Uy uy uy que la cosa se pone seria. Haber si al final lo voy a conseguir…
Finalmente y pasados otros pocos minutos, la página de reservas me llevaba al típico botón para seleccionar las fechas en las que quería visitar el parque y una plaza en cada uno de los tres refugios por los que pasan la ruta. Siiuuuuuu. Lo tengo!
Gracias a esa reserva que hice 6 meses antes, y en cuanto se abrió el plazo de inscripción, he podido disfrutar de una de las rutas de treking más famosas y bonitas del mundo.
Después de estos cuatro días, y de haber tenido la suerte de hacer muchos treking por diferentes partes del mundo, puedo decir que efectivamente es de las rutas mas bonitas que he pateado.
La ocasion merecía una preparación digna y en cuanto llegué a Queenstown fui a comprar comida para 4 dias, lo más ligera posible y sobre todo intentar hacerme con un saco de dormir, que yo no llevo porque no suelo usarlo en los hosteles. Vamos que no lo necesito. Comprar uno se iba a ir de dinero, y además qué hacía con él luego, así que la idea era alquilar. Pregunté en el hostel donde me alojé las dos noches previas a la ruta y el chico de recepción me comentó que la gente suele dejar material y equipo de montaña allí porque no lo van a usar más y antes de tirarlo lo donan al hostel para otros viajeros. Sí, ese otro viajero voy a ser yo, y me vino de lujo el saco que finalmente apareció por el trastero del hostel, como en esos programas de DMax donde los garajes se vuelven almacenes llenos de enseres random y que otras personas pujan por ellos sin saber muy bien qué van a encontrarse. Yo no tuve que pujar, el chaval me dijo que no tenía que pagar nada, solo devolverlo a la vuelta. Faltaría más
Pues ya lo tenía todo. Me compré una gorra, porque la que tenía de Australia se me perdió en Magnétic Island y unas gafas de sol para evitar alergias innecesarias. Cosas baratas de poca calidad en las tiendas de souvenirs de Queenstown.
El camino hasta el inicio de la ruta requiere dos buses y un barco. Eso ya denota que vas a un sitio de difícil acceso. Primero tienes que ir de Queenstown al entrañable pueblo de Te Anau, registrarte en el centro de visitantes del parque que está en esa localidad, y de allí otro mini bus al muelle (Te Anau Downs) desde donde sale un pequeño barco que te lleva al inicio de la ruta. Emocionamte solo de recordarlo.
Después de unos minutos cruzando todo el lago Te Anau, llegas al punto de inicio donde te recibe el típico cartel con el nombre de la ruta. Ahí se te ponen los pelos de punta y te recorre una sensación de aventura muy grande.
El barco llevaba un grupo organizado de chinos, si ya se que están por todos lados, que se quedaban en un pequeño complejo de cabañas que hay a escasos metros de donde te deja el barco. En cuanto se va el barco estás tú y cuatro días de camino hasta el siguiente barco que te vuelva a llevar a la civilización.
Una vez que deje a los chinos en sus cabañas, avance por el camino en solitario. No ver a nadie me causo sensaciones encontradas, por un lado el vértigo de encontrarte solo en aquel basto paraje con montañas y ríos y por otro la paz de sentirte en conexión total con la naturaleza. Vamos que me creía que era el mismísimo Frodo recorriendo la Comarca para llegar hasta Mordor.
El camino del primer día era muy facilito. Unos cinco kilómetros separaban el primer refugio deluelle donde te dejaba el barco. El sendero bien marcado e imposible de perder te daba la tranquilidad de no estar pesando si iras por el camino correcto. simplemente vas disfruta de todo lo que vas viendo. Puentes colgantes sobre río azules con rápidos y un buen caudal de agua, bosques frondosos con un musgo que parecía sacado de la misma película de el señor de los anillos y una atmósfera mágica que te llevaba en volandas y que hacía que los kilómetros cayera solos.
A la llegada al refugio me encontré con los que serían mis compañeros de expedición durante los próximos tres días. Ellos ya estaban allí porque cogieron el barco de la mañana y yo tuve que coger el del mediodia. Allí había gente de diferentes países. Australianos. neozelandesese, alemanes, etc, y el español, que era yo. El refugio tenía las instalaciones básicas. Unos baños, con agua corriente almacenada en grandes bidones, una cocina con fogones y mesas y bancos para comer y dos módulos de literas con 20 camas cada uno.
En esos lugares tienes tiempo para socializar y hablar con unos y con otros porque sobre las 17.30 estás ya en el refugio. A las 19.30 es la hora en la que el Ranger del refugio, que vive allí, te de una charla de seguridad sobre las instalaciones y otra sobre el tiempo y la ruta que te encontrarás al días siguiente. Muy agradables y entrañables las dos mujeres que tuve en los primeros refugios y el señor que tuve en el último.
El segundo dia, es similar al primero, pero con 18 kilómetros de recorrido, pasando por bosques frondosos y encantados como el primer día y zonas abiertas en las que vas viendo las cascadas que caen de los picos del valle que vas atravesando. Una maravilla.
El tercer día, hay que subir al paso McKinon a unos 1500 metros por la ladera de la montaña. Cuando llegas arriba y miras atrás ves todo el espectacular valle que has dejado atrás, y si miras hacia adelante ves el valle que te toca recorrer hasta el final del camino. Maravillosas vistas desde arriba, a pesar del frío y el aire, aunque el dia como los anteriores y los siguientes serían totalmente despejados.
La bajada desde McKinon hasta el refugio es bastante pronunciada y costosa, pero las vistas como siempre hacen que cualquier malestar o esfuerzo se derrita como la nieve de las montañas que íbamos atravesando. El plato si cabe más fuerte de ese día, era la cascada de 580 metros por la que podías pasar si te salías una hora del camino hasta el refugio. No podía perder la oportunidad de ver de cerca la cascada más alta de nueva Zelanda y posiblemente una de las más altas del mundo.
Al no haber tanta gente tienes la oportunidad de disfrutar en solitario mucho tiempo y poder hacerlo en esta cascada ta alta fue un lujo. Mirar hacia arriba sin poder ver el inicio de la cascada y salpicado continuamente por la fuerza del agua al golpear el pequeño lago que se forma tw hace sentir que no eres nada ante algo tan majestuoso como aquella cascada. Una vez más hay que rendir un profundo respeto por la naturaleza y las maravillas que nos pemite disfrutar.
Después de aquella maravilla la llegada al refugio es pan comido, está solo a una hora de camino más y entre el propio camino y el recuerdo de esa cascada espectacular la llegada se hace en un suspiro.
Cuando llegue al refugio, me fui a bañar al río para cerrar otro día épico dentro de esta ruta tan bonita. El agua helada me repuso de las dolencias musculares y reactivó mi circulación al mismo tiempo que aliviaba las picaduras de las pequeñas moscas que te encuentras por todo el camino.
El último día tienes el hándicap de la hora. El barco te espera desde las 14h hasta las 16h y si no estás en el muelle a esa hora, tienes un problema.
Pero una vez más, el camino es de lo más variado y bonito, y vas pasando por cascadas, atravesando ríos por puentes colgantes, bosques de ensueño hasta que finalmente logras llegar al muelle a la hora indicada. Cuando llegas al final del camino tienes por un lado la pena de que toda aquella aventura se ha terminado, y por otro la satisfacción de haber conseguido otro reto. Siempre con la sensación de ser u. afortunado por encontrarte allí y haber vivido aquello.