Llegamos a Osaka fácil y rápidamente gracias a la gran red de ferrocarriles de Japón. En unas dos hora, en un shinkansen, puedes llegar a Osaka desde Hiroshima. Esta vez sí que íbamos a coger desde miyahima el ferry que no pudimos coger en el ida por el tema de mareas. Este ferry, tarda unos 50 minutos en realizar su recorrido desde el muelle de la isla hasta el muelle del parque memorial de la paz en Hiroshima. El trayecto cuesta 2200 yenes, unos 12 euros, pero te deja en el centro de la ciudad disfrutas un poco más del mar.
Osaka es otra ciudad enorme, la segunda más grande del país y se puede apreciar a la llegada. Las estaciones son enormes y con cientos de comercios en los subterráneos. Tuvimos que coger un metro al centro de la ciudad porque la estación JR está alejada lo suficiente como para no ir andando con los mochilones.
Nos bajamos en la estación de Namba y fuimos andando hasta el hostel que no permitía hacer check-in hasta las mismísimas 15h. Algún día tendríamos que hacer fuerza para frenar este desmadre, ¿Qué es eso de entrar a partir de las 15h pero salir a las 10h?. Bueno, al salir de la estación, volvimos a tener una sensación parecida a Tokyo, muchas calles comerciales y muchisima gente. Buscamos nuestr hostel en la aplicaci’on que nos lleva a todas partes sin internet (Maps.me) y nos vimos envueltos de nuevo en la magia de las calles comerciales, con sus restaurante min’usculos y sus lugare;os reclamando tu atenci’on para que te tomes algo en su local. Aqu’i en Osaka, es t’ipico la Tokoyaki y el Okonomiyaki, dos especialidades que deb’iamos probar en alg’un momento. Llegamos a nuestro hostel, y hasta las 3pm en punto no se nos abri’o la puerta. All’i tras una empinada subida a la recepci’on, nos quitamos los zapatos, como es usual en muchos sitios de jap’on y con unas babuchas la recepcionista nos llev’o a nuestra habitaci’on estilo japones, bueno, mejor dicho habr’ia que dice a nuestro zulo estilo jap’ones porque la habitaci’on ten’ia 6m2, es decir, dos colches tirados en el suelo sobre un tatami y un par de perchas en la pared. That is all folks.
Pero bueno, dejemos el zulo a un lado, lo importante es conocer la ciudad y ver su ritmos, sus calles, su frenetica vida alrededor del barrio de Dotonbory. Una vez m’as, te sorprende lo animados que est’an los mercados de comida y las calles principales. El entramado de calles cuadriculadas est’a plagado de peque;os locales de comida con sus especialidades de tokoyaki, carne de kobe, carne de waygu, pulpo, cangrejo, etc, etc. La ciudad tiene algunos canales y el barrio de Dotonbory es atravesado por uno de ellos. En este canal se concentra mucha de la vida del barrio y siempre te lo encontrar’as animdo y con mucha gente.
En nuestros tres d’ias por Osaka, aprovechamos la cercan’ia para realizar una visita al bonito parque de Nara, donde aquellos mismos tipos de ciervos que vimos en Miyajima, se volv’ian a concentrar, esta vez en masa, para dar la bienvenida a los turistas que llegaban para ver los templos y las praderas de este espectacular paraje. Como la zona es extensa, tienes la posibilidad de coger unos autobuses o una bici. Nosotros cogimos una bici electrica desde las 9am hasta las 18pm (1500 yenes) y nos recorrimos toda la zona, incluso llegando al antiguo parque de Nara donde se encuentra el castillo Himeji. En Nara tienes tiempo para todo, ver templos y estar rodeado de miles de personas, pero tambi’en para alejarte un poco y disfrutar de la soledad en medio de alguna pradera con alguna familia de ciervos. Durante nuestra visita el calor apretaba bastante fuerte y sobre todo la humedad hac’ia que tuvieras que beber agua cada 10 minutos, no se cu’antas botellas de agua me beberia. Y claro, despu’es de tanto pegar el sol, vino la descarga de una tormeta espectacular con rayos y truenos que abrieron las compuertas del cielo para descargar lo m’as grande. Tranquilos, solo fueron uno 30 minutos de descarga y luego se quedo un tiempo espectacular para seguir recorriendo el parque.
Finalmente, volvimos a Osaka, tras un trayecto en tren de unos 50 minutos desde la estaci’on de niponbashi, todo muy f’acil de encontrar. Este pa’is tiene unas infraestructuras espectaculares. Trenes puntuales cada 5 minutos, no metros, trenes. Fino.
Nuestra ‘ultima noche la pasamos con Glicoman, el ic’ono de la ciudad, que representa un hombre corriendo con los brazos en alto y que representa a la empresa Glico, dedicada a productos de alimentaci’on. La cervecita y la carne de Kobe que nos tomamos en esta zona, fue un buen sartenazo, pero todo sea por tomar algo fresquito cerca del amiguete Glicoman. Por cierto, la carne de Kobe rica, aunque no se yo si me dieron la de m’as calidad, aunque para el precio que pagamos deber’ia haber sido.
Vente para Osaka y disfruta de su comida y vida fren’etica!