Otro de los puntos calientes del viaje, ver a los Dragones de Komodo. El bicho más parecido al extinto dinosaurio.
El Dragón de Komodo tiene algunos detalles que lo convierten en un animal muy curioso, además mortal. Tiene una mordida con la que mata a sus presas, incluido el ser humano. Pero no las mata por la potencia se su mordida, sino porque en la boca del dragón hay miles de bacterias letales. Una mordida de este animal te infecta con su veneno, en diez minutos estás muerto y luego te come tranquilamente. Fácil.
Mejor estar bien retirado porque además pueden llegar a correr hasta 20km por hora, una velocidad que supera a la inmensa mayoría de los seres humanos, así que poco puedes hacer como el dragón se te ponga farruco. Por eso en el PN está prohibido ir solo por las islas donde habita, que no solo es la de Komodo, también los tienes en otras como en Rica y Padar, por nombrar algunas.
El PN tiene cientos de islas, algunas de ellas con playas de ensueño, paradisíacos y sobre todo, todas están bañadas por un agua tan transparente que no veía algo similar desde el Mar Rojo, en Egipto. El buceo aquí es sensacional y un simple snorkel se convierte en una especie de paseo submarino como si estuvieras dentro de una pecera con miles de especies incluyendo una gran cantidad de tortugas, mantas, barracudas, así como otros peces grandes y pequeños en agua deliciosa. Es maravilloso.
Llegué desde Lombok y el primer día me dediqué a recorrer la calle principal de Labuan Bajo, puerta de entrada al PN. Puede haber cómo 50 agencias o más y fui con mi cuaderno preguntando por las ofertas, tipos de barco, número de personas, comidas, itinerario, etc. Mas o menos todas hacen los mismos, y el problema, es que muchas lo hacen el mismo día y a las mismas horas, de ahí lo preocupación por las muchedumbres.
Después de dos horas recorriendo las calles, siendo mirada de los locales que veían a un tío haciendo muchas preguntas y apuntando cosas no tenía nada claro la agencia con la que ir. Incluso en mi hostel me ofrecían algo que tampoco me convencía mucho. Todos decían que dos días y una noche mejor que tres. Con dos es suficiente me decían. Pero que diablos, yo quiero estar tres días sin prisas. Así que me fui a comer algo y pensar, que con la tripa llena parece que uno funciona mejor.
Después de comer, me volví a bajar hacia una de las agencias que me habían convencido más, pero antes de llegar una muy cerca a ésta, me echo el alto. Me comentó lo que tenía, y el precio era mucho mejor que las otras. Qué raro, me mosqueé y le pregunté al menda que por qué la suya era más barata y me dijo que ellos eran dueño del barco y otras compañías son meros intermediarios por lo que suben el precio para llevarse una comisión. A parte del precio me gustó que salía el jueves y todas las demás el viernes. Así que iríamos un poco a contracorriente. Me quedé con ellos, «Family Lubuan Bajo» se llamaba la agencia.
Efectivamente resultó ser un éxito. Éramos un grupo de 9, lo cual es muy manejable y fácil de conectar con la gente y no un grupo de 15-20 como hacía visto en otros barcos. El grupo fue muy majo con una pareja de brasil, otra de Alemania, un chino, una chica francesa y yo. Barco bien, grupo bien y escenario aún mejor.
Fueron tres días muy buenos y bien llevados por nuestro guía del barco Nal que siempre nos llevó a contracorriente para estar más solos en los lugares a los que fuimos. Recuerdo la segunda tarde, en una playita que deja al descubierto la arena cuando cae la marea, qu estuvimos solos hasta que anocheció. Fue especial.
El primer día te lleva a unos tres sitios, un poco de treking y buceo con bebes de tiburón además de otros peces. Luego te llevan a otra zona de buceo también muy chula y después navegas hasta el atardeceres para ver cómo los murciélagos salen de los manglares para ir a cazar su cena. Otro momento mágico ver tantos murciélagos enormes sobrevolando te a escasos metros.
El día siguiente es mas duro. Te levantas a las 4.30am para ver el amanecer desde la isla más icónica del PN, Padar. Asciendes hasta lo alto y allí contemplas el espectáculo de la naturaleza. En este punto fue donde más gente nos hemos encontrado en todo el viaje de tres días. Pero aguantamos un poco y nos volvimos a quedar solos hasta que vino el siguiente grupo y oleada de barcos. Preciosas vistas desde lo alto y no tan alto con el sol a medio salir y los colores verdes de las pequeñas montañas qu forma esta isla. Luego te llevan a Pink island, cuyo nombre viene de los colores que deja el coral rosa de la zona. Otra maravilla y está vez sí que durante un buen tiempo solos de nuevo. Tiempo para pasear la playa y hacer otro precioso buceo. Posteriormente te llevan a ver a los Dragones en la isla de Komodo. Un par de guías locales te tiene que acompañar para que no haya ningún problema. Van con un largo palo para asustar al animal en caso de que este se ponga farruco. La hora a la que llegamos, medio día, con fuerte calor, creo que hizo que los animales no estuvieran muy activos pero aún así se puso comprobar lo grandioso del animal y el respeto que impone. Finalmente, acabamos con uno de los mejores buceos en Manta point donde además de muchas tortugas, vimos una manta raya, qu elegancia de animal.
El último día es más relajado y te permite estar más en el barco disfrutando de salto ma en el agua desde la cubierta y haciendo un buceo maravillo en el que tuve la suerte de bucear casi codo con codo con una tortuga durante unos 30 segundos. Normalmente las ves a unos 5 metros o así pero está vez, mientras buceaba solo porque el resto del grupo era arrastrado por la corriente, iba yo mirando a un lado la maravilla de lugar submarino con miles de peces en su hábitat, cuando de repente, miro a la derecha, y veo a menos de un metro un tortugón que había decidido acompañarme durante unos segundos. Quizá le pudo la curiosidad de ver a un ser de aletas amarillas siendo arrastrado por la corriente y se fue a ver qué era eso el caso es que tenerla tan cerca fu una sensación de conexión con el mar que me calo profundamente. Estábamos ella y yo solos en medio del mar con un fondo de ensueño.
Así que solo tengo buenas palabras para mis días por Komodo y Labuan Bajo. Muy contento de haber llegado hasta allí y haber hecho ese viaje con un grupo de personas para el recuerdo.