Primer contacto con los buses locales y primera sorpresa al ver que al hacer la parada de comer, el ticket del bus me vale para comer gratis en la estación de servicio. Y la comida, aunque humilde y no super copiosa, estaba muy decente.
Lo malo del transporte de Tailandia, es que las carreteras suelen ser de una carril y la velocidad máxima son 90km/h que suelen cumplir a rajatabla, sobre todo buses, así que entre eso y las varias paradas que va haciendo, nos vamos a 6h para hacer un Bangkok – Sukhotai.
Eso si, merece la pena, porque la tranquilidad que se respira en este parque arqueológico es muy auténtica. Transmite paz y espiritualidad. Además, por las noches el ambiente es muy agradable con puestecillos de comida o bien en el inicio del parque o bien alrededor del pequeño lago que tiene la antigua ciudad de Sukhotai.
Es un parque arqueológico, así que lo que eran auténticas joyas de templos, el tiempo y las guerras, los han reducido a ruinas pero que en algunos casos se conservan bastante bien y dan todavía un aspecto imponente. Si a eso, le sumas el entorno donde se encuentran, tienes un par de días magníficos con una bici o con moto.
Sí, de budas acabas hasta el gorro, pero por otro lado, está religión tiene algo que me atrae y me hace seguir interesado en antiguas leyendas y costumbres budistas. Como la de » El Buda que habla», que dice la leyenda que antiguamente, cuando los soldados tailandeses tenían que ir a la batalla contra el imperio Gemer, que reino por todo el sudeste asiático, unas pasarelas secretas, llevaban a un paisano a la altura de la cabeza de una Buda de 20 metros de alto, desde dondees decías a los soldados que eran unos valientes y que les deseaba suerte para la batalla. Los soldados al escucharlo, pensaban que les hablaba el mismísimo Buda, y salian hyper motivados a la lucha contra sus enemigos.
Leyendas y cuentos budistas.