Wanaka es un pueblecito donde. reo que podría vivir sin problemas. De todos los que he estado en New Zealand, es el que más me ha gustado por su tranquilidad y la paz que tramsmite. Tiene un lago enorme rodeado de montañas que le dan un toque muy pintoresco y que permite un montón de actividades al aire libre.
De hecho fue aquí donde he fulminado el récord de kilómetros andados en un día. Fueron 40km los que me hice uno de los días que estuve en Wanaka en la ruta de Roy Peak, un pico a 1500 metros que está en una montaña cercana al pueblo. Ya solo llegar al inicio del treking me costó 7km, y luego la subida mien dura serpenteante que te lleva hasta la cima fueron otros 12km. por el camino , y según vas subiendo, vas tomando altura muy rápido e intuyendo las increíbles vistas que te esperan en la cima. Además te acompañan unos entrañables animales, que aquí en New Zelanda son multitud. Las ovejas. Sí, cientos de estas criaturas pastan por las ñaderas de esta montaña dando un aspecto muy auténtico y vuvcolico a la zona. Después de un extenuante camino de subida, las vistas desde el pico son para dejarte sin palabras. Desde arriba ves toda la profundidad del lago y los picos nevados de las montañas que lo flanquean. Una maravilla.
En esos casos molaría tener tú mochila con el parapente y lanzarte a volar por encima del lago y las montañas. Pero como no fue el caso, me tocó bajar por el mismo camino que traje y hacerme la ruta hasta el pueblo. Llegué reventado, pero antes de ir al hostel pasé por el supermercado a comprarme una Lasagna de carne precocinada de cuatro raciones que devoré yo solito en el hostel. Estaba canino!. 40 km que palizote.
Por lo demás el pueblo, como decia, es pura tranquilidad a pesar del turismo que atrae. Como siempre, en cuanto te sales de la zona más popular y de las calles más céntricas, estás solo. Y así es como a mí me gusta estar, sin gente.
El núcleo central del pueblo tendrá como cuatro calles cuadriculadas y luego se va extendiendo a lo ancho, porque aquí, en este país, las casas no suelen subir más de dos plantas y eso hace que tengas siempre buenas vistas a las montañas y al cielo abierto, aunque muchas veces este nublado como me ha tocado a mí estos días, donde me ha salido el sol en contadas ocasiones. De hecho, me apetecía hacer un poco de kayak uno de los días, pero hacía fresco y lo dejé para otro momento.
En general, gran sitio para pasar una temporada o incluso una vida.