Mapa de la zona
Crónica
Antes de patear otra montaña con miles de escaleras, había que parar en otra Ona de pueblos de la china ancestral con su arquitectura tradicional de la dinastías Ming y Qing, es decir, Wuyuan y sus alrededores. Casi lo que más me ha gustado de estar en esta zona, a estas alturas de viaje por China, es la tranquilIdad de este pueblo, que ni de lejos es de los más masificados. Cuando llegué a la estación y bajé del tren me di cuenta que iban a ser un par de días tranquilos. Y así fue, moverme por ...
Antes de patear otra montaña con miles de escaleras, había que parar en otra Ona de pueblos de la china ancestral con su arquitectura tradicional de la dinastías Ming y Qing, es decir, Wuyuan y sus alrededores.
Casi lo que más me ha gustado de estar en esta zona, a estas alturas de viaje por China, es la tranquilIdad de este pueblo, que ni de lejos es de los más masificados.
Cuando llegué a la estación y bajé del tren me di cuenta que iban a ser un par de días tranquilos. Y así fue, moverme por las calles y no ver miles de autobuses de tours ya me dio tranquilidad. La ciudad tiene la misma estructura que las demás ciudades de china, parecen todas sacadas del mismo arquitecto, y casi todas en las que he estado tienen algún río que las recorrer o divide, como esta.
Wuyuan tiene un buen río que es pinto de encuentro para paseos y para la pesca de la gente local. Además, viendo el éxito turístico de otros pueblos como Fenghuang, los wuayaneses parece que tienen celos y han rehabilitado una zona de la ciudad antigua, de arquitectura típica de la china ancestral, en una bonita zona para el turismo, donde ahí sí que se concentran algunos tours, sobre todo por la noche, donde la iluminación de esa zona atrae a muchos turistas como alternativa a la masificación de otros pueblos como Fenghuang o Furong.
El paseíto por esta zona ancestral es muy agradable, pero cuando caminas te das cuenta que no es algo auténtico, sino un atrezzo que como ratón al queso, atrae a los turistas para dejarse el dinero en las decenas de tiendas o restaurantes habilitados en lo que fueron las antiguas casas de auténtica gente local china. Si ellos levantarán la cabeza y vieran en lo que se ha convertido el pueblo, se quedarían con la boca abierta al ver tanta gente y tantas luces.
Además del propio Wuyuan, quizá donde está la chicha de la visita a esta zona son sus pueblos aledaños. Yo quería visitar algunos, Likeng, Wonkou y otros, de manera tranquila y dije, me cojo una motito y voy a mi ritmo.
Finalmente, la moto no pudo ser, y tuve que coger un bus local que me llevaría al primer pueblo que era Likeng. El bus t deja un poco retirado en medio de la carretera principal y luego a patita te toca acceder al pueblo que está enclavado en medio de una zona boscosa con solo un par de accesos.
Cual fue mi sorpresa cuando al llegar a la zona de acceso principal, está gente del gobierno Chino cobra una entrada para entrar en el propio pueblo. Nadaas y mada menos que 55¥. Sí, ya se que el cambio. son 7€, pero ese dinero aqui, en China es mucho, vamos que puedo dormir una noche con ese importe.
Total, ya estaba allí y antes de pagar mire a ver si había alguna otra manera de entrar andando por otro acceso sin tener que pagar. Lo que viene siendo hacer pillo, pero la otra posible entrada estaba justo en la otra punta del pueblo y habría que salir a la carretera principal para poder ascender, no me merecía la pena, e igual podría hacer una caseta o algo que me hiciera pagar.
Así que tuve que pagar mis 55¥, a sabiendas que si me están cobrando es porque el pueblo, lejos de ser un pueblo auténtico, se ha convertido, como muchas otras zonas de China, y del mundo, en museos, parques temáticos o pueblos de artíficio.
Si que es verdad que en el pueblo sigue viviendo la gente local, que han dejado a un lado su antiguo trabajo en el campo para poner alguna tienda de souvenirs o restaurante que les deja algo más dinero que el duro trabajo del campo. Y además de la gente local, estábamos todos los visitantes al museo que con nuestras cámaras o blogs de dibujo recorríamos el pueblo, sus callejuelas, el pequeño riachuelo que lo atraviesa con sus muchos pintorescos puentes de piedra.
Como aquello estaba lleno de gente, se me quitaron las ganas de recorrer más pueblos en el plan que tenía pensado y decidí ir andando al siguiente pueblo, unos 12km, y no entrar por la parte de atrás para no pagar más entradas. No por el dinero sino por divertirme un poco más y salir de la ruta típica con la que veía que me iba a encontrar una vez más. Así que después de recorrer el bonito pueblo de Linkeng, salí por la parte de atrás, esa que a la entrada valoré como muy lejos para dar la vuelta, y al salir por alli, descubrí la caseta del guarda que estaba ahí esperando listillos como yo para darles el alto y hacerles pagar los tributos al gobierno Chin. Pero como yo iba dirección salida, el guarda al dejar de mirar el movil, y darse cuenta que estaba saliendo del pueblo no me hizo mucho caso y siguiendo mirando su tiktok chino o lo que quisiera que estuviera viendo.
Si en europa creía que teníamos obsesión con el móvil, aquí en china. reo que se duplica la obsesión. Absolutamente todo el mundo tiene su móvil e independientemente del puesto en el que esté, te lo encuentras con la vista en la pantalla. puede ser un guardia en un puesto de control, un paisano en una tienda de calle, un recepcionista de un hostel, etc., etc. Y además, parece que no saben que existe una cosa que se llaman auriculares, y entonces todos tenemos que escuchar, a un volumen de sordos, los videos que esté viendo. De locos.
Con mi palo, mi piernas y el espíritu de aventura saliendo Likeng para llegar andando a través de algunos senderos al siguiente pueblo. Por el camino me iba a encontrar con algún otro pueblo, relegado a pueblo auténtico al que no tienes que pagar una entrada por atravesarlo y donde compré algunas viandas para el camino. Yo me estaba relamiendo al comprar a aquel señor de la tienda de uno de los pueblos por los que pasé unas galletas saladas y unas recompensas de perro, como yo llamo a una especie de salchicha cocida que viene empaquetada dentro de un plástico, cuando al sentarme en la rivera del río que acompañó mi viaje le di el primer bocado a la salchicha: «Guarrhh, esto está pasado de fecha». Efectivamente, al mirar las fechas de caducidad todo lo que compré estaba fuera de fecha. El perro que estaba por allí, disfruto de todos mis víveres y yo continué mi camino con la tripa vacía.
Como os podéis imaginar en el camino estaba sólo, y sí, cuando llegué a Wangkou, y accedí por la puerta de atrás, después de atravesar un camino totalmente abandonando, y arrasado por las últimas lluvias torrenciales que habian destruido parte del camino, y que incluso me costó alguna trepada interesante para poder continuar, crucé el puente y entré en el pueblo sin pagar nada. Siuuuuuuu.
El pueblo tenía menos gente que Likeng. Era muy similar, con sus casitas de arquitectura estilo Hei, lo que os decía de las dinastía Ming y Qing, y entre callejuelas ibas viendo pequeños comercios de gente local, mucho menos explotado que el anterior pueblo, tanto que la gente por allí me veía como un extraterrestre. Incluso cuando daba mis saludos a grupos de ancianos de la zona, recibía un silencio por respuesta. También cuando lo di a un grupo de choferes que esperaban a que los turistas que transportaban terminarán su recorrido por el pueblo. Pero que pasa aquí, está gente está sorda o que? voy a ver si al siguiente grupo le doy mi «Nihao» con más fuerza. Nada, sordera gemeralizada. Tranquilos, ya me voy.
La vuelta la hice en bus. Me fui a la carretera principal y allí esperé algún bus local que me dejara de vuelta en Wuyuan. Serían las 16:30 o así y estaba montado en un bus de camino a la ciudad para comer algo porwue estaba camino tras la decepción de las viandas caducadas de aquella humilde tienda.
Ya en Wuyuan, comí un buen plato de noodles, y me fui a la zona del río, a buscar una zona tranquila desde la que hacer una vídeo llamada a mis padres y cerrar el día divertido que había pasado por la zona.