Desde Pingyao a Xian, tomé el tren nocturno. Siempre es algo mítico coger este tipo de trenes donde te puedes encontrar a toda clase de personajes. La mayoría gente local ya que el precio del billete es mucho más barato que el del tren rápido. Estamos hablando de que el trayecto de unas tres horas en el tren rápido, se convierten en 9 en el tren nocturno, pero por lo menos puedes ir tumbado. No digo durmiendo porque es complicado, pero por lo menos descansando tirado todo largo que seas.
Este tren en particular, tenía tres pisos de literas y eso lo convierte en más mítico todavia. Si te toca la de arriba, estás en el gallinero y cuidado con la subida. Si te toca en la de en medio, más vale que tengas buena flexibilidad para encajarte entre ambas literas superior e interior. Y si te toca la de abajo, estás prácticamente en el suelo con lo que eso implica, todos los bultos la gente pasando a las literas superiores… Rollo. Me tocó la de en medio y puse a prueba mi flexibilidad. Tras un par de intentos conseguí encajarme. No me moví en todo el camino.
Durante el trayecto, la gente no para de ir de allá para acá. Hablando, comiendo, e incluso fumando. Si amigos, aquí en China fuman muchísimo y realmente ñ,nen estos trenes, les da igual que haya señales que prohíban fumar. Si a eso le sumamos los gargajos continuos, las toses y estornudos, lo convertimos en el tren de los horrores. Jajaja. Pero realmente no está tan mal, lo que pasa es que me toco un compartimento al lado del baño y sufrí las consecuencias. Estos trenes no tienen puertas en los compartimentos así que ves pasar y escuchar a todo el mundo que mueva por el estrecho pasillo que recorre el vagón correspondiente. Una odisea más para un viaje fantástico.
En Xian estaría tres días con la intención de ver a los clásicos Guerreros de Terracota, la montaña sagrada de Huashan y la propia ciudad de Xian.
Llegué a las 6am a Xian y todavía estaba todo muy tranquilo. Como es un tren lento, la estación suele estar más en el interior de la ciudad y por tanto más accesible para llegar al hostel de turno. En cuanto llegue, cogí una bici y tranquilamente fui pedaleando hasta encontrar alguna tienda de conveniencia que tuviera algo que desayunar. Encontré una y me tomé algo con calma antes de llegar al hostel donde me imaginaba que me dirían que era muy pronto para hacer el check-in y blablabla.
No, todo lo contrario, en cuanto entre en el hostel, supe que iba a ser uno de los mejores hostel del viaje. Y así ha sido por el momento. De 10. Y por 10€ noche. Nada mal eh?
La recepción era súper acogedora, y la habitación, en la que solo había un inquilino de cuatro que podría haber, también era muy acogedora, con literas muy cómodas y con un baño bien puesto. Además, el inquilino se fue al día siguiente con lo que tuve la habitación para mí solo, dos días!
Dejé mis cosas y me fui para las instalaciones de los guerreros que están como a una hora en bus. Sí, había muchísima gente a pesar de que eran las 9.30am de la mañana y me armé de paciencia para no caer en la desesperación. Siempre se puede encontrar un sitio tranquilo para disfrutar del entorno.
Los guerreros son espectaculares pero necesitas conocer la historia para que la visita realmente sea provechosa, sino puede que se convierta en algo insulso.
Con mis cascos y con la IA de fondo, le iba preguntando por todas las curiosidades de aquel descubrimiento que lo convierte en uno de los yacimientos más famosos de todo el mundo. Preguntas como, cuando se descubrió, por qué estaban enterrados, quién los mando construir, cómo era la vida de los artesanos que los construyeron, etc., etc., hicieron que la visita fuera de los más entretenida posible y salí muy contento y con más cultura de la que había entrado!